viernes, 18 de febrero de 2011

Votos, promesas, ofrendas y sacrificios (Parte II)

El sacrificio

El sacrificio ritual es una ofrenda de un ser vivo a los dioses dándole muerte. Para los romanos, era el acto ritual más agradable para los dioses. Sacrificio significa, etimológicamente, "realizar algo sagrado" y efectuar un sacrificio era algo muy importante para nuestros antepasados
Hacer un sacrificio, tanto si era privado como público, requería un serie de requisitos y condiciones que debían cumplirse, puesto que si no se cumplían y había algún error, el ritual debía repetirse (instauratio) y se requerían, además, ceremonias expiatorias (piacula) para pedir perdón por los errores cometidos.



El sacrificio normalmente seguía estos pasos:

1) Elección de la víctima: la elección de un animal u otro dependía de muchos factores: el motivo del sacrificio, la capacidad económica del ejecutante, el dios al que se ofrecía el sacrificio... En cualquier caso, la víctima debía ser lustrosa y de buen ver. El animal no debía tener ninguna deformidad, puesto que eso se consideraba una ofensa muy grave a los dioses. El sexo del animal dependía si el sacrificio iba destinado a una deidad masculina o femenina. Las hembras eran para las diosas y los machos para los dioses. Respecto al color, los animales de color blanco se sacrificaban a las divinidades celestiales y las de color negro y oscuras a las divinidades infernales.

2) La guarnición de la víctima: para que la víctima resultara agradable a los ojos del dios o diosa, se adornaba al animal con unas cintas de color llamadas uittae.

3) El traslado de la víctima al templo: el animal era conducido hacia el templo tirado por una cuerda. Si el animal oponía resistencia o intentaba huir, el proceso se interrumpía y el animal se devolvía para empezar de nuevo, puesto que se consideraba de mal augurio sacrificar una víctima que se oponía. Si todo iba bien, al llegar al templo la víctima era ofrecida al sacerdote y a sus ministros.

4) La inmolación de la víctima: el sacrificio se realizaba a cielo abierto y sobre un altar de piedra. Este altar originalmente era de madera y hierba, y en recuerdo d eso, se colocaba un poco de hierba sobre la piedra del altar.
En la inmolación a parte del oferente y el sacerdote, podían participar diversos personajes, como el uictimarius (que encendía el fuego, preparaba el instrumental y sujetaba al animal), el popa (guiaba a la víctima al altar vestido conuna falda corta y el torso desnudo y ejecutaba el golpe mortal), el cultrarius (el encargado de degollar a la víctima con un cortel) o el tibicen (flautista).
Al sacrificio no todos podían asistir. Las mujeres, los esclavos y los estrangeros estaban excluidos de gran parte de los sacrificios publicos. Además, el aspecto y el cuidado de los participantes debía ser muy cuidado, así como la solemnidad del acto. Eran indispensables la limpieza corporal y la pureza anímica.
Cuando el sacrificio era hecho en honor a las divinidades celestiales, el sacerdote se limpiaba las manos y la cara con agua sagrada y se enjuagaba con una tela de hilo. En cambio, si el sacrificio era destinado a honrar a las divinidades infernales, se hacía la aspersio, en la que el sacerdota esparcía agua en el espacio sagrado con una arma de laurel o una vara de madera.
Seguidamente, el oferente pedía silencio, normalmente con las locuciones fauete linguis o parcete linguis, que significaban "contened vuestras lenguas". Los posibles ruidos, que podían distraer el dios o diosa, eran aplacados por el sonido de una flauta.
El sacerdote se cubría la cabeza con la toga y alzaba una bandeja llena de mola salsa que esparcía sobre el animal y sobre los instrumentos del sacrificio. A veces, también se rociaba al animal con vino tibio.
A continuación, se le quitaban al animal las guarniciones que traía. Uno de los ayudantes le reseguía el lomo con un cuchillo, desde la cabeza a la cola. En este momento, el suplicante oraba de pie y mirando a la derecha hacia el templo solemnemente y sin equivocarse. Elevada esta plegara, el popa, situado a la derecha del animal pedía la autorización de los asistentes para inmolar a la víctima con la pregunta "¿Agone?". Si el público estaba conforme, el popa golpeaba la cabeza del animal hasta que ésta caía al suelo. Luego, el cultrarius cogía la cabeza del animal. Si el sacrificio estaba destinado a las divinidades celestiales, se alzaba la cabeza antes de cortarla. En cambio, si estaba destinada a los dioses infernales, se le bajaba la cabeza antes de cortársela. Era deseable que la víctima tuviera una muerte rápida y fulminante, señal de que se había actuado correctamente.

5) Los actos tras el sacrificio: una vez muerte, el animal era descuartizado. Se le sacaban las vísceras y éstas eran examinadas. Si las vísceras no estaban en buen estado debía repetirse todo el sacrificio, puesto que los dioses sólo desean animales sanos.
Una vez examinado que todo estuviera correcto, los restos del animal se repartían. Las vísceras se ofrecían a los dioses, que se engrandecían por la sangre que contenían. Éstas se cuarteaban y se quemaban en el fuego sagrado del altar. La sangre del animal podía dejarse en recipientes, a veces se esparcía sobre el altar para purificarlo o se limpiaba vertiéndola sobre la tierra. La carne se comía en un banquete ritual que tenía el lugar tras el sacrificio.

Ética del sacrificio en nuestros tiempos

Lo anteriormente expuesto es cómo se ejecutaban los sacrificios en la antigua Roma pagana. Sacrificar un animal era considerado algo muy sagrado y necesario para obtener el favor de los dioses. Era una manera de otorgarles vitalidad y de engrandecer a los dioses.
Actualmente, y a modo de apunte personal, considero que debemos revisar este hecho. Sacrificar un animal actualmente es algo que no puede hacerse a la ligera, puesto que conlleva una serie de preparativos y requiere de unos medios de los que no todos podemos disponer. A todo eso, se suma el hecho que la ética y los valores de nuestra época no son los mismos valores que había en la Hispania romana, y eso debemos tenerlo muy en cuenta.
Actualmente el sacrificio de animales no es algo común entre grupos paganos y la mayoría los ha eliminado de sus ritos o los ha substituido. Personalmente, considero que los sacrificios animales pueden ser subsituidos por otros actos como libaciones y ofrendas de carne. Hay que tener en cuenta también, que no todo el mundo podía permitirse el lujo de hacer sacrificios a los dioses y los que lo hacían, sabían que la carne después se aprovecharía. Por eso mismo, no creo que deba preocuparnos el hecho de que no podamos ejecutar sacrificios como antaño, los dioses saben que los tiempos han cambiado y que nuestro espíritu y entrega hacia ellos es el mismo aunque las formas hayan variado.
El paganismo del siglo XXI es una recuperación de lo que hubo en nuestra Europa ancestral, pero debe ser revisado, porque lo que no se regenera, acaba muriendo.


¡Que los dioses nos bendigan en nuestra tarea por engrandecerles! ¡Gloria a ellos!

7 comentarios:

  1. There are many examples where blood sacrifice was not made.


    "On the Kalends, Ides and Nones, and any holy day, place a garland over the hearth and pray to the household gods as opportunity offers" (Cato, De Re Agricultura 143).

    Plutarch, "Life of Numa". Early rituals "... were not celebrated with effusion of blood, but consisted of flour, wine, and the least costly offerings."

    Ovid, "Fasti". For the Parentalia. "Their shades ask little, piety they prefer to costly offerings: no greedy deities haunt the Stygian depths. A tile wreathed round with garlands offered is enough, a scattering of meal, and a few grains of salt, and bread soaked in wine, and loose violets: Set them on a brick left in the middle of the path."

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  2. Actualmente los politeístas hispanorromanos no realizamos sacrificios cruentos. No están admitidos dentro de nuestros actos cultuales.

    Esto es sencillo de entender. Es algo incompatible con nuestro contexto socio-cultural. Pongo un ejemplo. En las sociedades europeas arcaicas era práctica común el sacrificio humano. En un momento determinado, el Estado romano prohibió el sacrificio humano entre los hispanos y otros pueblos adscritos a su administración por considerarlo bárbaro en el
    contexto socio-cultural que vivían en ese momento, pese a que entre los itálicos, en épocas arcaicas también se había dado.

    Por otra parte, históricamente está constatado que la tendencia de los politeístas del último periodo del Imperio romano fue la sustitución del sacrificio cruento por otras actividades sagradas como la ofrenda incruenta, la plegaria o los himnos. Incluso muchas corrientes de la época se consideraban ya contrarias al sacrificio animal como los pitagóricos o los neoplatónicos.
    Por tanto, y adaptándonos a la pura lógica de los tiempos nos consideramos contrarios a dichos sacrificios.

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  3. Cierto, el contexto es diferente y los dioses lo saben. Las sociedades cambian, y nuestra religión debe ser consecuente con esos cambios.

    Muy buen comentario, Máximo.

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  4. Básicamente cuanto más sencilla , directa y sincera sea la plegaria, oración y ofrenda, mejor, consiste en un acto conciso y fuertemente espiritual, no un interminable y barroco ritual.
    Salve

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  5. Desde luego no podemos obviar la manera en que concebimos de antemano los actos religiosos una vez comenzamos a definir una espiritualidad.
    Quiero decir, si no eres capaz de matar una ternera como profano tampoco eres capaz de matarla como religioso. Si tú tienes una granja y para ti es cotidiano hacerlo, entonces si que puedes plantearte sacralizar dicho acto.
    La teatralidad tiene sentido si es precisamente dicha teatralidad lo que necesitas ofrendar, por ejemplo si le dedicas una danza.
    Considero imprescindible el acercamiento personal a la divinidad y la epifanía para modelar la religión antigua del presente (!), la obsesión por el rito se nos puede antojar veneración de la propia liturgia en lugar de sus protagonistas.

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  6. Good site. Well written with a correctly defined perspective of traditional cults.
    I speak a little bit of spanish: so I can read it...
    Vale
    Carmelo Praet.

    www.lases.blogspot.com

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